Blog de Musicales

“El trabajo interesante aquí era hacer creíble ese anciano que sacamos a escena”

Posted on: 13/10/2011

De izq. a dcha.: Dulcinea Juárez, Edith Salazar, Jacobo Dicenta y María Adamuz

FOREVER YOUNG, el último proyecto teatral de Tricicle, se estrenó el pasado mes de septiembre en el Teatro Poliorama de Barcelona.

El musical explica la historia de unos ancianos que viven en un antiguo teatro, reconvertido ahora, en una residencia para la tercera edad.

Hemos querido hablar con tres de sus protagonistas para que nos expliquen su visión del musical.

¿Cómo definís FOREVER YOUNG?

Jacobo Dicenta: Yo lo definiría como teatro con canciones, pero teatro en estado puro. Somos cinco intérpretes haciendo de viejecillos (junto a un pianista que también hace de viejecillo y nuestra enfermera; Edith Salazar), completamente desnudos en el escenario; en el sentido que no abandonamos el escenario en ningún momento. Es un espectáculo divertido con momentos muy tiernos. Podemos decir que básicamente es un canto a la vida y a la verdadera juventud.

María Adamuz: Pienso que el mensaje es mantenerse siempre joven de espíritu. Claro que podremos tener nuestros achaques, nuestras enfermedades; todos nos vamos a hacer mayores. Pero lo que espero, y deseo, es que no se pierda esa la juventud que sentimos, esa esperanza de vivir… las ganas de ser felices.

Explicarnos vuestros personajes

Jacobo Dicenta: Mi personaje es un viejo cómico que según dicen ha sido ocupa, skater y francotirador. Pero en definitiva soy un viejo cómico especializado en Shakespeare que junto a mi mujer, María Adamuz, hemos estado representando Romeo y Julieta hasta los 75 años (con un par). Un tipo bastante afable y simpático que siempre está intentando que todo esté bien dentro del grupo y, vela por su mujer que tiene un pelín de alzhéimer.

María Adamuz: Mi personaje es quizás el más tierno de la obra, con el que empieza la carga dramática de Forever Young. Porque en Forever Young la gente no sólo se va a reír sino que a más de uno se le caerá alguna lagrimilla. Mi personaje tiene alzhéimer y vive estancada en los años de éxito teatral donde interpretaba a Julieta. Cada noche piensa que se encuentra en el escenario, con su público, el público que la adora y la aplaude. Ama a su marido y su marido la ama a ella.

Dulcinea Juárez: Mi personaje es una de esas viejas que todos conocemos, viejas que están muy amargadas, con cara de vinagre, una cascarrabias que contesta a todo ladrando como un perro. Pero son viejas que en el fondo, cuando rascas un poquito, son más tiernas que el día de la madre. Lo que pasa es que es su manera de defenderse de los achaques de la vejez que no la dejan ser lo que ha sido hasta ahora. Ella era la típica chica combativa, heavy metal, perro-flauta, una chica que había participado en todos los festivales de rock de todo el mundo… Ahora se encuentra que está en una edad que todo le va en contra físicamente y su manera de reaccionar es siendo una cascarrabias. Pero todos lo saben y todos la aguantan como pueden porque saben que en el fondo no es así.

Jacobo Dicenta: Que remedio nos queda…

¿En qué os basasteis para crear el personaje? ¿Podemos decir que sois vosotros mismos en el 2050?

Dulcinea Juárez: No. Sí que los personajes tienen nuestro mismo nombre pero no está basado en nuestros caracteres. Nos hemos adaptado al carácter de cada personaje que ya venía delimitado por la obra que vio Tricicle. En el caso de Jacobo, que siempre dice que no se parece en nada a su personaje…

Jacobo Dicenta: Yo soy un cascarrabias.

Dulcinea Juárez: Él es un cascarrabias en la vida real (risas) y aquí tiene que ser un hombre dulce y tierno que a todo dice que sí. Yo tengo mi carácter pero no soy tan cascarrabias en la vida real.

Jacobo Dicenta: No te creas.

Dulcinea Juárez: (Risas)

Jacobo Dicente: Realmente el trabajo interesante aquí era hacer creíble ese anciano que sacamos en escena; porque no es para nada una caricatura. Hay un ejercicio de acercarnos realmente no al viejo que llevamos dentro, que es imposible porque no llevamos un viejo sino un niño que no ha de perderse, y estos viejos lo bueno que tienen es que no lo pierden. De alguna manera era intuir como sería ese anciano cuando lleguemos a su edad. Ahí es donde Tricicle insistió mucho en hacer una labor casi de puntillismo. Creo que para un actor es un trabajo interno muy interesante.

¿Qué tiene de especial FOREVER YOUNG en comparación con lo que podemos ver en cartelera?

Dulcinea Juárez: Para empezar, no salen chicas espectaculares, ni belleza y juventud; todo lo contrario. Queremos ensalzar lo que estamos perdiendo en esta sociedad, la experiencia. Toda esa gente mayor que tiene esos conocimientos y que han pasado por lo que estamos pasando nosotros ahora; los estamos relegando a un rincón. Y seguro que todos ellos han tenido un pasado bastante más interesante que el nuestro. FOREVER YOUNG es un musical que no tiene nada que ver con el resto. Es sorprendente, la gente alucina bastante.

Jacobo Dicenta: Es que es teatro en estado puro. Que además tiene canciones. Tiene mucho ritmo, mucho rock & roll, muchísima diversión.

Dulcinea Juárez: Las canciones se cantan en su versión original, no están traducidas como suele pasar en el resto de musicales.

Jacobo Dicenta: Salvando las tres o cuatro canciones que canta Edith Salazar (la enfermera). Que son originales de Erik Gedeon (compositor original de Forever Young) pero que aquí se optó porque Pepín Tre creara unas canciones especiales (quitando la primera que es un juego de psicomotricidad que la enfermera tiene con los ancianos y que se decidió conservar). El resto son canciones estándar del rock de los años 60, 70 y 80.

Dulcinea Juárez: Y he de añadir que muy bien adaptadas porque en el escenario solamente hay un piano. Por ejemplo, hay una canción que la gente no la reconoce tal y como está hecha, una de Nirvana, la más conocida del grupo y que todo el mundo la ha versionado (incluso Pitingo). Aquí está cantada de una forma melancólica, desgarrada, muy triste; dando una vuelta de tuerca a la versión. Eso es lo interesante. Son canciones que se reconocen pero que pasadas por el tamiz del espectáculo ofrecen una visión diferente. La gente las va a reconocer igual, pero alguna les va a sorprender.

Estaréis en el Teatro Poliorama hasta el 29 de Enero. Pero lleváis una extensa gira a vuestras espaldas.

Jacobo Dicenta: Y aún hay más gira. La verdad es que tenemos una proyección alucinante. De hecho, estamos discutiendo entre nosotros a ver quién quiere vacaciones y quién no.

Dulcinea Juárez: Más que nada por si queremos vacaciones o no. El año 2012 está petadísimo; lo único que queda ya es 2013.

Jacobo Dicenta: Estamos muy contentos. Es de agradecer tener un espectáculo que se estrenó en Madrid el pasado mes marzo y que aún no ha parado. Hemos estado inmersos en una gira de verano y ahora estos cuatro meses en Barcelona están yendo muy bien. Pero tenemos más gira. También es probable una vuelta a Barcelona como una vuelta a otros sitios donde ya hemos estado (Bilbao y Valencia) que nos piden que volvamos. Hay FOREVER para rato.

¿Cómo ve el público español este musical?

Jacobo Dicenta: Te puedo decir como lo reciben. Es brutal. Cada día llenamos prácticamente el teatro y es acabar la función y como un resorte, todos, absolutamente todos, se ponen de pie y empiezan a aullar.

Dulcinea Juárez: ¡Y ojo con la gente mayor! Hay muchas señoras que se vuelven locas. Al principio pensábamos: ¿y si van a pensar que nos estamos riendo de ellos? Pero no, al contrario, acaban locas perdidas pasándolo genial. Creo que se lo pasan incluso mejor que la gente joven. Y los niños se mean. A veces hay alguno en primera fila y yo me fijo en sus reacciones; se mean de risa. Es para todos los públicos porque hay todo tipo de humor, más adulto, con doble sentido, humor universal… FOREVER YOUNG es un espectáculo que pueden venir críos de 8 o 10 años perfectamente. Y críos de 80 años también.

¿Qué supone FOREVER YOUNG como punto de inflexión en vuestra carrera?

María Adamuz: Para mí, como actriz, supone mucho hacer este papel. Hasta ahora he hecho papeles muy bonitos en teatro musical pero que, a mi parecer, carecían de “chicha”; como yo digo. La carga emocional que tiene representar a María Adamuz de 95 años es bastante más grande que lo que he hecho hasta ahora. Para mí supone un reto cada vez que me subo al escenario, y creo que a mis compañeros les pasa lo mismo. Fue un reto para todos y creo que está superado.

Dulcinea Juárez: Fue un gustazo para nosotras que estamos acostumbradas a salir monísimas de la muerte…

María Adamuz: Cuando salíamos guapas, ¿te acuerdas Dulcinea? La Dama del Lago y Bella…

Dulcinea Juárez: Sí, éramos pivonazos y mira ahora como nos hemos quedado. La verdad que esa fue la motivación por la que me presenté al casting. Todo lo que el espectáculo ofrecía de diferente, lo que supone como reto personal, hacer algo que normalmente en los musicales no se exige tanto. Para mí era un cambio, era la oportunidad de mostrar más mi faceta como actriz.

María Adamuz: De hecho, para mí, lo que canto aquí en comparación con lo que he hecho hasta ahora no tiene nada que ver, es muy sencillo, muy simple, pero lo que me gusta es lo que me supone como actriz.

Dulcinea Juárez: Son dos horas en las que no salimos del personaje porque nadie sale de escena. Estamos de cara al público durante toda la obra y eso supone un reto extra. Incluso cuando los demás están haciendo su acción, tú estás en tu personaje todo el rato.

Jacobo Dicenta: Para mí, el punto de inflexión (el que es, porque aquí ni empieza ni acaba todo), era aproximarme al teatro gestual. Nunca había hecho este tipo de humor, al gag, el humor de Tricicle. El otro día comentaba una cosa con Dulcinea, de la cual ni me acordaba: hace un tiempo, cuando Tricicle preparaba uno de sus espectáculos llamado Clownic, me presenté para hacer el casting en la Sala Alfil de Madrid (creo que Paco ni se acordará). Me presenté, como tantos otros, y al saber que teníamos que hacer de ellos, trabajar el humor del gag, levanté la mano y dije: “perdón, pero me tengo que ir porque no les voy a hacer perder el tiempo; soy incapaz de hacer esto”. Esto lo recordaba el otro día y me decía: ahí estaba el reto. Por que crear este viejecillo y dominar el gestual, los gags, el sentido del humor, el tempo y el ritmo como lo controla Tricicle, que está muy medido aquí, era un reto más.

¿Qué pensáis hacer en el 2050?

Jacobo Dicenta: ¡FOREVER YOUNG!, pero ya con nuestras edades de verdad. (risas)

María Adamuz: Si llegáramos, yo quiero llegar con la felicidad que llega mi personaje. Con esas ganas de vivir, de ser feliz, de bailar con mí marido. Y que tengo alzhéimer… pues lo tengo, pero soy feliz hasta que me muera.

Dulcinea Juárez: Pues yo espero seguir siendo tan combativa como mi personaje que es lo que tengo más en común; pero sin esa mala leche. Sobre todo no rendirme nunca y no apoltronarme, que normalmente nos aburguesamos con la edad y nos olvidamos de lo que hacíamos antes. Eso no puede morir nunca y no es excusa ser viejo o hacerse mayor.

Jacobo Dicenta: Yo no te voy a mentir. En una residencia como en FOREVER YOUNG no me veo, y morirse encima de un escenario me parece de mal gusto, sobre todo por el público. Pero no me importaría hacerlo en el camerino una vez acabada la representación.

Dulcinea Juárez: Sí, pero desmaquíllate antes que como te toque hacer el musical de Priscilla Reina del Desierto, vas a acabar monísimo en el ataúd hijo mío.

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